Yo, escucho tu socorro.
Ven y grítame, ven a mi encuentro.
Estás aquí a mi lado, en mi corazón
no te abandono en el camino.
Toma mis labios para humedecer los tuyos.
Mira la puerta, está abierta
sal del pasillo
y enciérrate conmigo.
Te calmaré con caricias y besos.
En este mi rincón
no hay espacio para la amargura ni el desespero.
Ven, amor, ven que te espero.
© Belén Sánchez Sánchez