A veces siento tus manos
recorriéndome por completo.
Percibo tu dulce aliento
acariciando mi cuello.
A veces me caliento
con solo pensarte y no debo
pues a ti me entrego
con ciega sumisión
con extraños pensamientos
solo es mi imaginación.
Generando un juego perverso
tú mandas, yo obedezco
y tus manos son mis manos
y yo misma me llego
soñando que utilizas
para tu placer mi cuerpo.
Sin que llegues a pensar en mí
en mi todo te tengo
y luego te marchas
dejándome todo un invierno.
Quedando la soledad como abrigo
tus manos como recuerdo
y un doliente vacío
quebrantando todos mis sueños.
© Belén Sánchez Sánchez